
miércoles, 17 de junio de 2020
EL DINERO Y LAS RELACIONES HUMANAS

jueves, 14 de mayo de 2020
AHOGADA EN LA PENA
AHOGADA EN
LA PENA
Ahoga en el charco de la pena
saboreo el lodo de la desilusión.
Se ha mojado mi corazón
en sus endechas,
se retuerce en el fregadero del dolor insano.
En círculos concéntricos me rodea,
no me da tregua,
¿Señor, qué vaso de dolor
me has servido,
que no lo haya tomado completo?
Lánguidas mis horas pasan,
arrastrando las cadenas
de un mal amor.
Mis cabellos se han mojado de tanto llanto de alambre,
mi tez es un paisaje descolorido,
sin alma,
¡Qué bajen los dioses del Olimpo a salvarme
que me demuestren que son dioses,
¡Qué se lleven a sus nubes sempiternas esta pena!
Es tarde,
saldré de este charco inmundo,
me lavaré los cabellos y el alma.
No se puede hacer luto y reverencias constantes,
a lo que no es Dios.
Autora: Edith Elvira Edith Elvira Colqui
Rojas-Perú-Derechos reservados
Tardes fúnebres

Tardes fúnebres
Tardes fúnebres, hablan,
en ciudades
víctimas de la pandemia;
son tardes que amanecen y a anochecen en equitativos lamentos.
Se ve quemarse a lo lejos,
su único sol de esperanza.
Tarde perdida en la monotonía del llanto,
en casas petrificadas de miedo,
despintadas de ladrillos de alegría,
aullando rabiosamente
en hiel de desesperación.
Quejidos incansables emite,
en sus nubes grises,
soledad y frío´en sus directrices.
¡Oh tardes fúnebres
de pandemía insoportable!
¡A los hombres del mundo
dad tregua!
En tus plazas solitarias
¡Muchas bancas han llorado ya!
Qué salga el sol,
que salga el sol después de ti,