domingo, 7 de abril de 2019

Mi nostalgia de otoño


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Mi nostalgia de otoño

Las hojas de otoño con sus cabellos largos resecos,
rozan mis mejillas.
Sus vientos congelan mi alma dormida,
Traen recuerdos añejos
de un amor que feneció en recuerdos lejanos y besos efímeros.

Hojas de otoño, secas, amarillas, ocres,
se posan en mi alma,
lloran su soledad desierta,
gimen ansiando nuevos veranos.

Estas tardes de otoño
de vestidos de tiempo vago
y ojos tristes de niño solitario,
truncan mis sueños;
ya no hablan en amor de primavera.

Se secan las aguas de la pasión,
tu recuerdo es hoja mustia en mi ventana,
tus besos solo árbol sin ramas,
ramas sin hojas;
viento frío alicaído.

Estos días de otoño
hacen llover pena en mi alma,
¡Quiero verte y tú no estás!
Fugaste de mi lecho mi pajarillo huraño.

Mi otoño se tiñe de llanto
porque en mi ventana
ya no se oye tu canto.
Tu sol se hizo hoguera de llanto.

Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados


NOCHE DE NOSTALGIA



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NOCHE DE NOSTALGIA
Noche de  nostalgia
En esta noche oscura, estrangulada en tristeza;
llueve nostalgia profunda como pozos.

En su soledad partida como vasos rotos,
siento el alma naufragar;
hambrienta de tus besos.

La noche azabache me recuerda,
tus ojos negros como aceitunas
irradiando amor por mí.
Tu piel suave como seda,
tus palabras dulces como caramelos;
y esa sonrisa que semejaba una corriente de río constante.

¡Oh noche oxidada de pajarillos muertos!
¡Devolvedme su sonrisa de suave viento!
Sus ojos diáfanos, espejos negros,
y esa piel, que exudaba por mí, solo ternura.
¡Traedme pronto su presencia!
Que muero desértica sin los perfumes de su esencia.

Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados




HOMBRE ATERRADO


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HOMBRE ATERRADO

Aterrado en el inframundo de mis dudas y miedos,
no encuentro la salida en estos muros ciegos.
Me ronda la soledad de pájaros negros,
¡Quisiera que en el acto me parta un rayo y que se queme el tiempo muerto!

No encuentro la salida
en la encrucijada de mi vida,
y de espaldas a la señora cordura
conjeturo mil ideas de suicidio insolente.

¡El miedo paralizante
socava mis ilusiones!
Agacho la cabeza,
en señal de impotencia,
y bebo a sorbos llenos, las lágrimas plomas de mi tormentosa suerte.

La noche traicionera me ha tomado por asalto,
esta noche maldita, que crece y crece en mi alma
y solivianta mi tristeza de bronce negro.

¡Fuera penas, que mis sueños con tus cuchillos matas!
¡Fuera dudas, que mi cerebro atormentan!
¡Fuera perros hambrientos de mi carne derrotada!

Detrás de esos muros,
están los que disfrutan con mi derrota,
¡Lo juro, no seré su presa de carroña!

Romperé los claustros de mi lóbrega noche,
alzaré la vista  hacia la luz iluminada:
¡Dios está de mi parte!

Con él,
los muros serán posibilidades y nuevo renacer;
¡Jamás limitaciones que temer!
Los rayos paralizantes se habrán ido
y seré libre de esta cárcel sombreada en pena.

Sí, me levantaré erguido con la cabeza en alto;
rompiendo victorioso mis demonios asfixiantes del pasado.

Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-derechos Reservados



SU DOLOR


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SU DOLOR
Nadie supo las cuarteadas tristezas de su dolor,
como aun podía estar en pie a pesar de las penalidades que le había tocado vivir:
con sus ojos llenos de lamentos,
con el saco del remordimientos que llevaba,
con la duda de haber hecho lo correcto.

Rosalía,
estaba encerrada en esa celda ya cinco años,
luego de que arremetiera contra el hombre
que su cuerpo y alma violentaba;
sus ojos, corazón y su mente solo justicia clamaban.

Fue encerrada alejada de sus hijos
perdió amigos,
todos la abandonaron.
Ella solo se defendió de los abusos de un hombre insano,
y por falta de dinero estaba condenada a veinticinco años en esa celda oscura y lejana,
masticando los huesos de su dolor.

Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos Reservados


Tristezas del alma



Tristezas del alma


A veces hay tristezas que se clavan
como estocadas en el alma,
que la ahogan y no la dejan respirar.


Laberintos sin sentido de un ir y venir sin fondo
y buscas la salida, la explicación y no la encuentras.
Pareciera que la noche encarceló a la luna
y el cielo secuestró al sol,
¡Son las tristezas del alma!
Ondas grietas de dolor
que no se curan con amigos, hospitales ni llamadas.
Sólo queda el consuelo de un silencio amable
y la luz iluminada
de una mañana resucitada.



Autora Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados

Selva de lágrimas


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Selva de lágrimas

Vengo de una selva de lágrimas,
con pájaros llorones y jaguares que atacan.
Vengo con el alma destrozada, hecha polvo.
En espinas, en maleza
se engarzó mi corazón
y duelen fieros, cual arpón.

Me defiendo a espadas
a lanzas, a espolones,
Pero su fiereza me derrota y caigo en tercera caída, estrepitosa.
¿Quién dijo que en esta tierra es todo rosa?
¡Quién afirmó que aquí en la tierra, la felicidad es eterna!

La espalda se encorva,
en amargo desencanto,
los ojos se desgastaron en llantos;
la boca enmudeció.

los brazos cayeron derrotados,
y la selva sigue llorando...

Está deforestada y lluviosa mi selva;
gime por tu partida.

Necesito monitos en esta selva
que me hagan reír,
florecitas silvestres que me alegren,
¡Canto de pájaros jubilosos!

Pero hay dolores que con nada se consuelan,
hay dolores que tienen al alma en pena,
y vagan perdidos en esta espesa selva
y lloran y lloran
en lágrimas verdes.

Autora: Edith Elvira Colqui Rojas- Perú -Derechos reservados


DIEZ AÑOS DE AGONÍA


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DIEZ AÑOS DE AGONÍA
Tengo un Dios que hoy se puso orejeras.
Que tiene el pantalón tan largo
Que ya no me sigue los pasos.
Un Dios que me ha sumido
En diez años de agonía
En que los lutos,
 Son el pan del día.
Y quisiera comprarme una sonrisa larga.
Para ocultar estas tristezas calladas.
Ahogadas en lo profundo del alma.

Son diez años de agonía
Diez años recostada.
Cocinando quejas.
Removiendo los peroles de la angustia.
Con la mirada prendida, en el lucero de la esperanza.
Que ante mis ojos, desaparece poco a poco.

Diez años de agonía.
No pensé durar tanto.
Estoy cansada,
de gritarle vida, a la vida…
Autora: Edith Elvira Colqui Rojas – Perú (Derechos reservados)